La colonizacn del mundo de la vida en las
dificultades subjetivas y sociales de los niños
Dora Laino *
El artículo plantea una reflexión en torno a los cambios en los procesos de subjetivacn
y socializacn en función del avance de la colonización del mundo de la vida por intereses
propios del sistema económico y/o burocrático, reconociendo en ello el origen de patolo
gías causadas sistèmicamente. Propone la necesidad de pensar, desde el campo de la
psicología vinculada a la educación, en qué medida la inteligibilidad de los sujetos agentes
-nos y jóvenes- se ve afectada por aspectos sociales, subjetivos y corporales, no lo
propios de su situación actual, sino en funcn de lo sucedido en su trayectoria de vida,
facilitando o dificultando el entendimiento alcanzado en las diversas circunstancias en las
que participan, en las que pueden estar presentes relaciones intersubjetivas que permitan
sostener, o no, las acciones comunicativas Indispensables para la constitución de una
inteligibilidad constructora del capital cultural necesario en el campo escolar y social.
Desarrollo del no - Socialización - Desarrollo de la personalidad
The article raises a reflection on the changes in the processes of subjectivity-forming
and socializing as a result of the encroachment of attempts at colonizing daily life by the
specific interests of the economic and/or bureaucratic systems, identifying in the foregoing
the origins of a systemically-caused pathology. It suggests the need to consider, from the
viewpoint of educational psychology, to what extent subject-agent (children's and young
people's) intelligibility is not only affected by the social, subjective and bodily features that
characterize their present condition, but also by what has happened during their lives to
ease or hamper their comprehension of the different events or circumstances of their lives,
sometimes including the inter-subjective relationships that may or may not support the
indispensable communicative actions necessary to form a constructive intelligibility of the
cultural capital they need both at school and in society.
Child development - Socializing - Personality development
* Doctora en Psicología. Profesora titular de la Universidad Calica de Córdoba y de la Universidad
Nacional de Córdoba, Argentina. E-mail: dlucial@fibertel.com.ar
24
*D ¿ált\y &í 'Pcd a y o cficrtí.. A ñ o IV , N ° 8, o ctu b re 2 0 06 . P ág . 2 4-3 4
ARTÍCULOS
1. ¿El Déficit de Atención Dispersa
es una de las patologías causadas
sistémicam ente?
Habermas refiere a la colonización del
mundo de la vida por intereses propios del
sistema económico y/o burocrático, en el
origen de patologías causadas sistém i
camente. A los fines de esta presentacn,
consideraremos un problema actual de ni
ños, padres y maestros, sobre el que se es
desarrollando, en este momento, un deba
te público.
Décadas atrás, cuando un no era
hiperkinético se decía, muchas veces con
excesiva irresponsabilidad, que ello se de
bía a un "Déficit Cerebral Mínimo", diagnós
tico muy reiterado en los años sesenta y
setenta. Hoy se habla de ADD para aludir a
algo similar, es decir, para referir a un sín
drome de hiperactividad con Déficit de
Atención Dispersa (de ahí la sigla en in
glés). Muchos médicos, neurólogos y/o pe
diatras, al ser consultados por los padres,
suelen recetar a estos nos una droga de
nominada metilfedinato. La mayoa de las
veces, los padres fueron orientados a di
cha consulta por las maestras de las es
cuelas a las que asisten sus hijos, en fun
ción de las formas de accn que éstos des
pliegan en el aula.
Cabe pensar en este hecho, reiterado
en nuestra realidad argentina actual, desde
un enfoque que articule lo psicológico con
lo social y no solamente desde la perspecti
va neurofisiológica. Asimismo, y desde la
perspectiva de Habermas, cabe señalar que
la prevalencia de acciones encaminadas a
fines, en detrimento de las acciones enca
minadas al entendimiento, supone muchas
veces que, en diversidad de circunstancias,
en vez de procurar comunicarse para llegar
a acuerdos, los sujetos agentes adoptan
decisiones que implican priorizar lo econó
mico, y/o intereses vinculados con el poder,
por encima de las necesidades de la vida
misma en su salud y equilibrio.
Cuando lograr subsistir o ganar dine
ro es más importante que la salud de los
pequeños, o ascender a posiciones de po
der im plica desentenderse de los seres
que dependen de uno para poder consti
tuirse saludablem ente, pueden llegar a
producirse situaciones riesgosas, de semi-
abandoho de responsabilidades específi
cas, que luego tienen consecuencias en la
subjetivación y socialización de los nos.
Pero, algunas veces, no ocurre esto por la
decisión de los padres sino por la imple-
mentación de políticas que los afectan, al
punto de transformar su mundo de la vida,
como un huracán social que barre con los
puestos de trabajo y modifica los habitus
de vida de las familias. También pueden
producirse perjuicios psicológicos cuando
las acciones adecuadas, desarrolladas con
sentido y libido por los familiares de las
criaturas, son reemplazadas por compor
tamientos burocráticos por los que se re
cibe una paga y a cargo de alguien que no
necesariamente se vincula afectivamente
con el niño al que atiende sino que procura
obtener un sueldo, como ocurre en nume
rosas guarderías.
En una publicacn, antigua en el con
texto de su obra, La Familia, Lacan plantea
la estructura jerárquica de la familia recono
ciendo en ella "el órgano privilegiado de la
coacción del adulto sobre el niño a la que el
hombre debe una etapa original y las bases
arcaicas de su formación moral" (1977:48).
El mundo de la vida familiar, en donde se
construye el entendimiento infantil en un con
texto de relaciones intersubjetivas perdura
bles es sustituido, en variadas ocasiones, por
organizaciones burocráticas o empresaria
les cuyos empleados se alternan y sostienen
vinculaciones despersonalizadas con los des
tinatarios de sus servicios. Interacciones que
no benefician la constitución del entendimien
to, indispensable en los procesos educativos.
Por otra parte, recordemos que el entendi-
miento, según Kant, permite alcanzar la cog
nicn en el sentido propio de la palabra, re-
'L^ia(acjó¿ o IV, 8, octubre 2006. Pág. 24-34
i
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La colonización del mundo de la vida en las dificultades subjetivas.
duciendo la síntesis de las imágenes a con
ceptos. La imaginacn ejerce una mediación
entre la multiplicidad sensorial de la intui
ción y la actividad sintica del entendimien
to. El sujeto del entendimiento kantiano está
presupuesto en la base de la concepcn de
Piaget, para quien lo real es un límite que
nunca se alcanza (Cfr. 1986:40).
El sujeto, decíamos, transforma la mul
tiplicidad caótica en la apariencia de un or
den objetivo a partir de su subjetividad. Una
subjetividad, anudada a una socialización,
que se transforma -'hisricamente. La so
ciedad contemporánea, llamada por algu
nos autores sociedad de riesgo, brinda li
bertad en numerosas oportunidades para
tomar decisiones, sin llegar a alcanzar mu
chos de los que las toman el entendimiento
de las consecuencias de aquello que se de
cide. Inducidos por el mercado, los sujetos
pueden, por ejemplo, desarrollar acciones
que perturben ciclos naturales, como el cul
tivo y consumo indiscrim inado de soja
transgénica, o bien contribuyendo a aumen
tar el agujero en la capa de ozono. Pero no
sólo existen riesgos en un plano ecogico,
sino también en la reproducción simbólica
del mundo de la vida y en el funcionamien
to del orden simbólico que lo sustenta como
garante de la confianza de un sujeto que
puede reflexionar, alcanzar entendimientos
y asumir compromisos, a partir del ejerci
cio de su libertad, sobre la base de convic
ciones éticas.
Ante el debilitamiento de la autoridad
simbólica de las instituciones y de la figura
paterna se evidencia, en variadas ocasio
nes, un retroceso del gran
Otro lacaniano,
que lleva a pasajes al acto por la carencia
de identificaciones a partir del Ideal del Yo,
en muchos de los adolescentes que care
cen de actividad organizada (por compro
misos sociales estudiantiles o laborales) en
nuestra realidad nacional. La gica del mer
cado coloniza actualmente el mundo de la
vida, aun el de los jóvenes que estudian y/
o trabajan, llevando a procesos y formas
de subjetivación diferentes. A ello se suma
el debilitamiento de la subjetividad moder
na, como posibilidad de discernimiento, en
la toma de posiciones, desde organizado
res aportados por una ley paterna estruc
turante, sosn del ideal y de la conciencia
moral.
Una individualización con competitividad
extrema genera identidades inseguras de
sí, por carecer, muchas veces, de la posibi
lidad de "ser uno mismo" debido a la au
sencia de una integración plena en la red
simbólica. La sociedad, el estado y la fami
lia se fueron transformando y, consecuen
tem en te, cam bia ro n los pro cesos de
subjetivación y socialización, en función del
avance de la colonización del mundo de la
vida por una lógica del mercado global.
2. A título de ejemplo
Tomemos sólo un ejemplo, uno de los
de menor gravedad relativa, para conside
rar más concretamente estos fenómenos a
los que aludimos.
El hecho de asistir al festejo del cum
pleaños de una niña de cinco os nos per
mit vivir una de las situaciones actuales que
ejemplifican las condiciones de vida llama
das postmodernas en las que se puede fa
vorecer que los niños se vuelvan hiper-
activos. Describamos la situacn: el lugar
es uno de esos grandes salones acondicio
nados para festejar con juegos y activida
des los cumpleaños infantiles, como servicio
que una empresa brinda a los usuarios que
no disponen de espacio suficiente en la casa
o departamento en el que viven para desa
rrollar con comodidad esa celebración. Por
lo general, las familias de quienes cumplen
años suelen contratar el servicio e invitar a
los compañeritos del jardín o de la escuela y
a los allegados. El local se organiza median
te un sector con mesas de confitería en don
de se disponen gaseosas y alimentos, y otro
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'PcdofétfiC&l. Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 2 4-34
con instalaciones destinadas a los juegos
(acondicionamiento que implicó una consi
derable inversión económica para el empre
sario que procura, con ello, obtener ganan
cias también considerables).
Los padres de los nos que fueron in
vitados -muchas veces- los dejan y se van;
los de la familia de quien cumple años con
versan mientras consumen algo en una
mesita servida al costado y distante de los
juegos en donde se encuentran los peque
ños. Mientras tanto, éstos se tiran en mon
tañas artificiales hechas con material sinté
tico, dan vueltas y trepan por pasadizos,
escalan y se deslizan por toboganes. El vo
lumen de la música no permite conversar
con el tono de voz que regularmente se
emplea en los diálogos cotidianos, se hace
necesario elevarlo para ser escuchado. Dos
personas mayores, un hombre y una mujer
de más de setenta y cinco años, delgados,
tomados de la mano y con la espalda con
tra la pared, sentados frente a la "montaña
mágica", observan, con expresión de resig
nacn y preocupacn, cómo los niños se
arrojan. Los riesgos existen y ellos son cons
cientes de ello, no obstante su actitud cor
poral pareciera decir "esta situación es muy
preocupante pero el mundo de hoy es así".
Las señoritas muy jóvenes encarga
das de conducir a los nos por los diferen
tes espacios en los que se transita para ce
lebrar el cumpleaños (sala en la que be
ben gaseosas y se sirve la torta, patio de
juegos descubierto, patio cubierto con jue
gos para trepar, espacio de confitería en
donde esn los padres, etc.) no eviden
cian tener una formación específica para
trabajar en recreacn con niños pequeños,
aparecen más bien como encargadas por
la empresa de acompañar a éstos desde el
sentido común. Los nos lucen transpira
dos, con sus rostros enrojecidos, y se pre
cipitan a subir, correr, trepar, deslizarse,
escalar, tirarse y otras acciones predomi
nantemente motoras.
Descripta esta situación, podemos ha
cer algunas inferencias: el placer no radica
en la comunicación ni en el empleo de sím
bolos gráficos, verbales o dicos, ei eje es
puesto exclusivamente en lo motor. Ni si
quiera se poda decir en lo perceptivo, ya
que no se trata de que se dediquen a perci
bir formas, colores, sonidos, proyecciones,
o música. Los nos que son invitados y a
quienes sus familiares dejan en ese lugar,
para buscarlos al finalizar el horario acor
dado, no cuentan con un adulto de confian
za de quien obtener contención y que, con
su respaldo y autoridad, les brinde seguri
dad. Quedan con extraños en medio de una
situacn en donde no hay diálogos sino fre
néticas actividades motrices, en gran medi
da, librados a su suerte, más allá de la bue
na voluntad del papá y la mamá de quien
cumple años, dado que las dimensiones y
alternativas de los juegos, además del alto
volumen del permanente sonido de fondo,
no permiten un seguimiento singularizado
de lo que le acontece a cada uno de ellos.
Los pocos adultos presentes si no están en
frascados en sus conversaciones -muchas
veces procurando lucirse ante otro adulto
con sus relatos, una a para alimentar su
narcisismo- se dedican a mirar lo que acon
tece con los nos de su propia familia o a
consumir algún alimento.
Cabe pensar que si esta misma situa
ción se reitera en el año multiplicada por
los restantes compañeritos de la sala de
jardín, o del grado, más los primos, herma
nos y vecinos, la exposición a situaciones
en donde predomina la exaltación motora,
antes que la construcción simbólica o el d
logo elaborador de vivencias, es sumamente
frecuente; más n, si se piensa que mu
chos restaurantes hoy incluyen, en la ciu
dad de Buenos Aires, este tipo de dispositi
vos para que los nos jueguen mientras los
padres comen con amigos.
El ejemplo alude a nos de familias que
no experimentan carencias. Pensemos en lo
PttU ufóyicakí-. Año IV, N° 8, octub re 2006. Pág. 24-34 27
La colonización del mundo de la vida en las dificultades subjetivas.
que puede ocurrirle a los numerosos sujetos
infantiles, pertenecientes a los grupos de
poblacn que en nuestro país quedaron ex
cluidos, cuyos padres no lo no cuentan con
un trabajo sino que tampoco poseen un ca
pital cultural que los oriente para poder brin
dar una contencn y una socializacn ar
mónica a sus hijos. Estos nos pueden que
dar librados a todo tipo de situaciones,
carentes de organizadores simbólicos que
permitan construir el acervo de saber sobre
el que la escuela procura luego seguir cons
truyendo. Carentes, también, de todo dique
de contencn que organice sus acciones, los
niños y jóvenes asumen situaciones de ries
go que muchas veces terminan en resulta
dos traumáticos irreversibles. Cabe señalar
que la noción de peligro recn se construye
al concluir la adolescencia.
Asimismo, otra forma de estar expues
tos a situaciones traumáticas se vincula a la
participación infantil en programas televi
sivos en donde muchas veces los propios
padres incluyen a sus nos, dejándolos, así,
en manos de conductores que procuran ge
nerar situacionesmicas a través de ac
ciones estratégicas que desarrollan sobre
éstos. Esta actual modalidad de situar a los
nos como objetos de goce implica riesgos
reales sobre su subjetividad, los que gene
ralmente no llegan a estar en el entendi
miento de los adultos involucrados ni en el
de los espectadores de dichas emisiones
televisivas. Del mismo modo, la inclusión
en contiendas deportivas altamente compe
titivas, en las que los nos son exigidos para
que triunfen por sus propios padres, puede
llegar a generar situaciones traumáticas no
siem pre adecuadam ente elaboradas a
posteriori.
3. Un mundo de la vida con caren
cias simbólicas
Asistimos, en este momento, entonces,
a múltiples experiencias en las que los ju
veniles sujetos registran, como rastros no
simbolizables, vinculados al incremento de
la adrenalina y a la estimulación del siste
ma nervioso, sin encauzamiento simbólico,
vivencias traumáticas multiplicadas, pudien-
do llegar a promoverse así pasajes al acto
y formas de acción que conducen, entre
otras alternativas posibles, a lo que actual
mente se denomina síndrome de hiper-
actividad con atención dispersa (ADD). Por
esta razón, muchas maestras solicitan con
sultas profesionales que suelen terminar en
la reiterada administración médica del mis
mo fármaco, con el que hoy son tratados
numerosos niños argentinos a quienes, por
ignorancia de sus allegados, se los fue lle
vando a esa modalidad de acción puramen
te motora, con incrementos de excitabilidad
desde su nacimiento, y a quienes, luego, en
tantas ocasiones, se busca sujetar a través
de un encorsetamiento químico que dismi
nuya su hiperactividad.
Esta hiperkinesia no sólo puede derivar
de un origen orgánico, sino de las condicio
nes contextúales en las que se desarrolla ese
organismo y en las que se produce la cons
trucción de las formas de acción de las que
se dispone, o no, para invertir la energía o
vehiculizar la excitabilidad eventualmente
aumentada en ciertas circunstancias. Soste
ner, como hipótesis prevaleciente, la etiolo
gía orgánica, dejando de lado los procesos
constituyentes de la subjetividad, de la so
cializacn y aun de la corporalidad, desa
rrollados en un tiempo de transformaciones
facilitadas por la existencia o carencia de
interacciones com unicativas, implica un
reduccionismo.
En una oportunidad, un médico endocri-
nólogo relataba una situación vivida en un
monasterio que quedó aislado durante la
segunda guerra mundial y en donde, como
consecuencia, sus habitantes no disponían
de alimentos suficientes. La alternativa que
encontraron, en medio de la guerra, fue
consumir las coles que cosechaban ellos
28
^>¿ó¿oyo<l Pcdo¿ró¿i¿cod.. Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 24-34
La colonización del mundo de la vida en las dificultades subjetivas.
exagerado de la medicación. Existe un por
centaje de efectos secundarios, entre los
que se incluyen reacciones psicóticas, alte
raciones de comportamiento y consecuen
cias muy difíciles de manejar en la adoles
cencia, según este profesional, como deri
vados de estas prescripciones. Por otra par
te, no hay un elemento biológico identifica-
ble sino que se trata de un conjunto de indi
cios funcionales que se toman para hacer el
diagnóstico de un modo clínico.
Siguiendo este razonamiento, el Dr.
Isidoro Gurman 2 señala que la medicina no
es una ciencia taxativa, exacta, como la
matemática, y que el mismo síndrome lla
mado ADD es una conjetura; agrega que
lamentablemente muchos médicos no es
cuchan porque se consideran dueños de la
verdad absoluta. Por ello alerta a los pa
dres advirtiendo que la historia de la medi
cina es llena de gravísimos errores, tal
como la talidomida, indicada como la droga
específica para las embarazadas, que oca
sionó gravísimas consecuencias a los niños
gestados por las mujeres a las que se pres
cribió, en ese momento, dicha droga.
Lamentablemente, algunos profesiona
les se guían por un catálogo llamado DMS
IV sin tener en cuenta el mundo de la vida
del que proviene el sujeto infantil, ni la his
toria v ital, ni la tram a de re lacion es
intersubjetivas en las que se ha constituido
y se sigue desarrollando su vida. Puede ocu
rrir que en el hogar nunca hayan existido
reglas claras, ni rutinas, ni horarios. Que
nadie haya ejercido una autoridad equilibra
da, ni acompañara a los niños en una cons
trucción gradual de esquemas de acción y
de habitus que luego puedan poner en jue
go en la escuela. Estos mismos niños, más
adelante, no pudiendo obtener los resulta
dos esperables, buscan otras maneras de
destacarse; m uchas v eces ad qu iere n
protagonismo por vías que no son valoradas
socialmente.
En Córdoba, un proyecto actual dirigi
do por la Licenciada Ana María Alderete, de
la Facultad de Psicología de la Universidad
Nacional de Córdoba, sobre 200 niños cor
dobeses de entre uno y cinco años, encon
tró retrasos significativos en las adquisicio
nes verbales y cognoscentes del 50% de la
población estudiada, pero no así en las po
sibilidades motoras.3 Es un resultado que
permite conjeturar lo que puede estar su
cediendo en otras poblaciones infantiles de
nuestro país, en provincias más pobres, y
pensar en la necesidad de contrarrestar los
efectos del huracán social desencadenado
por las políticas neoliberales. Lo cual no
quiere decir pensar en administrar medica
mentos, ni tampoco en generar dispositivos
burocráticos que pretendan sustituir a las
acciones familiares para, de este modo, no
seguir colonizando el mundo de la vida.
4. Tecnificación y transformacn del
mundo de la vida
Por otra parte, y tal como lo sostiene
Habermas (1996:69), la tecnificación de la
vida cotidiana puede entenderse como una
intervención deslntegradora, es decir, como
colonización, o como un proceso de alivio y
2 Isidoro Gurman, Médico Psicoanalista. Ex profesor de Psicología Clínica de Niños de la Universidad
del Litoral. Autor de numerosos trabajos sobre Psicoanálisis de Niños y Adolescentes.
3 En el marco del programa "Intervención temprana en los primeros os de vida", instrumentado por la
organización no gubernamental Servicio en Promoción Humana (Serviproh), que cuenta con el aseso-
ramiento de la Facultad de Psicología y es financiado por el Ministerio de Desarrollo Social de la
Nación. La evaluación de los casi 200 niños fue realizada en 2004. Para la recolección de Información
emplearon un instrumento disado en Psicología que permite elaborar un perfil del desarrollo Infantil
a nivel motriz, cognitivo, del lenguaje y personal-social. Fuente: Hoy la universidad, UNC.
30
T^cdaqáyizoá.. Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 24-34
ARTÍCULOS
descarga. Puede suceder que estilos de vida
previamente constituidos puedan afirmarse
con respecto a las coerciones que ejercen
los dispositivos técnicos sobre la acción, y
que la habitualización lleve a familiarizarse
con estas tecnologías que no llegamos a
entender totalmente en su estructura pero
que Integran la cotldianeidad hasta modifi
car notablemente nuestro mundo de la vida.
Sin embargo, no se puede dejar de consi
derar que existen consecuencias de las tec
nologías en la naturaleza en general, y en
nuestra propia naturaleza, que escapan a
la percepcn cotidiana. La responsabilidad
de algunos riesgos generados por la con
juncn de ciencia y técnica, manejados por
el sistema económico y que el sistema polí
tico no sólo minimiza sino que suele pre
sentar como inofensivos, resulta difusa. No
puede atribuirse, de acuerdo a las reglas
usuales, a causas y agentes perfectamente
identificables ni claramente dellmitables.
Muchas seguridades que venían funcio
nando de manera inconsciente quedan que
bradas por el carácter global e Inaprensible
de estos riesgos presentes en nuestra so
ciedad, que no resultan totalmente definibles
o delimitables en su articulación con los
mecanismos sistémicos de la economía y la
administracn, que son los que regulan las
intervenciones de la tecnología en las ba
ses naturales de nuestra vida y sobre los
que sólo podemos influir de modo indirecto
a través de acciones políticas. La pomica
desatada por la instalación de papeleras en
el límite con el hermano país de Uruguay es
sólo un ejemplo. Estos riesgos difusos de
contaminacn ambiental se suman a las
intervenciones que sobre el mundo de la vida
personal tiene el sistema económico, a tra
s de múltiples interpelaciones dirigidas a
potenciales compradores o usuarios de sus
mercancías o servicios, hasta el punto de
llegar a instalar como algo natural, intuido
como "así se hacen las cosas ahora", diver
sos dispositivos que llegan a modificar el
mundo de la vida introduciendo cada vez
más instancias despersonalizantes en los
procesos vitales.
Actualmente, los procesos de constitu
ción e individualización subjetiva y social
transitan por situaciones impensadas en un
pasado no tan lejano. El individuo como
persona queda desplazado para ser consi
derado consumidor, elector, contribuyente,
etc. permanentemente consciente, obligado
a tomar decisiones racionales dirigidas a fi
nes vinculados a diferentes subsistemas or
ganizados a partir del dinero o del poder.
Sin embargo, sólo cuando los sujetos agen
tes se reconocen mutuamente como sujetos
autónomamente capaces de accn y se co
munican como personas con los mismos
derechos, que asumen sus propios proyec
tos de vida, en un mundo de la vida que
otorga sentido a sus acciones, sin que éstas
sean necesaria ni permanentemente racio
nales y conscientes, generan por sí mismos
formas de vida socialmente integradas. Y
para llegar a ello resultan indispensables
procesos formativos basados en acciones
comunicativas, asentadas en relaciones
intersubjetivas, personalizadas y armónicas
en el mundo de la vida de pertenencia, des
plegadas por interlocutores significativos
por las catectlzaciones libidinales con que
se los inviste y por la autoridad que se les
otorga.
La pretensión de sustituir a estos otros
significativos (integrantes del mundo de la
vida privada) a través de agentes que cum
plen funciones en el sistema económico o
burocrático muchas veces desemboca en la
generación de patologías, en lo que el mis
mo Habermas señala como el resultado de
la colonización del mundo de la vida, las
"patologías Inducidas sistèmicamente". Pero,
sin llegar al reconocimiento de patologías
efectivamente existentes, cabe pensar, des
de el campo de la educación, en la sociabi
lidad, en la corporalidad, en la subjetividad
y en la inteligibilidad de los sujetos agentes
implicados.
Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 24-34
31
La colonización del mundo de la vida en las dificultades subjetivas.
5. Las dim ensiones constitutivas
del entendim iento se construyen en
relaciones interhum anas
La sociabilidad, como constitucn de las
disposiciones sociales o habitus, correspon
de vincularla al mundo de la vida en la que
se produce la socializacn del sujeto agen
te y al momento de su trayectoria de vida.
Los habitus, como sistemas de apreciación
y de acción social, en su carácter de estruc
turas estructurantes, implican una concep
ción de lo social que no puede concebirse
como un telón de fondo que el sujeto puede
abandonar para situarse en otro escenario.
Por el contrario, se trata de "lo social hecho
cuerpo", algo que particulariza las formas
de acción social del sujeto, en rminos de
rasgos identificatorios vinculados al volumen
y la estructura del capital global construido
en su trayectoria de vida. A partir del mun
do de la vida y de los habitus cabe conside
rar la posibilidad de cada sujeto agente de
compartir, o no, la illusio que impulsa las
acciones en un cierto campo social, como el
educativo.
La corporalidad, como constitucn de
las disposiciones físicas para la acción y la
comunicación, se refiere a la
hexis corporal
(Bourdleu) en tanto el característico empleo
del cuerpo que hace cada sujeto agente en
sus diferentes realizaciones e intercambios
intersubjetlvos y sociales. Esta corporalidad,
entendida como diferente al organismo, se
verá afectada por las particularidades vin
culadas a la subjetividad (como ejemplo
cabe señalar sus manifestaciones diferen
tes en un sujeto deprimido y en otro manía
co, en uno que se siente gratificado u omni
potente y en otro angustiado, etc.). Tam
bn, sus disposiciones dependerán de la
socialización que cada sujeto agente haya
tenido en su trayectoria personal y en su
mundo de la vida. La corporalidad del con
certista de piano, obviamente, difiere de la
del boxeador; pero, en el ejemplo, adquie
ren mayor visibilidad rasgos corporales que
esn, siempre presentes, en la singulari
dad identificatoria de cada sujeto agente.
Tal como lo expresara Michel de Certeau:
"Lo que forma el cuerpo es una simbolización
sociohisrica caractestica de cada grupo.
Hay un cuerpo griego, un cuerpo indio, un
cuerpo occidental moderno (habría todavía
muchas subdivisiones). No son idénticos.
Tampoco son estables, pues hay lentas mu
taciones de un símbolo al otro. Cada uno de
ellos puede definirse como un teatro de ope
raciones: dividido de acuerdo con los mar
cos de referencia de una sociedad, provee
un escenario de las acciones que esta socie
dad privilegia: maneras de mantenerse, ha
blar, bañarse, hacer el amor, etcétera. Otras
acciones son toleradas, pero se consideran
marginales (...) En una palabra, cada socie
dad tiene -su cuerpo-, igual que su lengua,
constituida por un sistema más o menos re
finado de opciones entre un conjunto innu
merable de posibilidades fonéticas, xicas y
sintácticas. Al igual que una lengua, este
cuerpo es sometido a una administración
social. Obedece a reglas, rituales de inter
acción y escenificaciones cotidianas" (DE
CERTEAU, 2005).
La subjetividad se refiere a la constitu
ción de los rasgos distintivos del sujeto psí
quico, en fundón de la estructuracn edípica.
Desde la pslcopatología psicoanalítica, se ha
planteado esta constitucn diferenciada, del
aparato psíquico de cada sujeto, a partir de
la estructuracn producida por las relacio
nes con los otros primordiales en la trama
edípica, que puede derivar en una amplia
gama de posibilidades que va desde el
autismo y la psicosis, las psicopaas y per
versiones, hasta las neurosis histéricas, ob
sesivas o bicas. Aun quienes se conside
ran poseedores de una salud mental equili
brada son portadores de rasgos en los que
pueden predominar características maníaco-
depresivas, paranoides o propias de una
neurosis de angustia. Todos los seres huma
nos se distinguen por estas particularidades,
32
'Pc<{*zyácf¿co¿.. Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 24-34
que los acercan a modalidades esquizoides,
prepsicóticas, neurasténicas o las que ha
yan quedado como rasgos singulares de su
constitución psíquica, como consecuencia de
los intercambios intersubjetivos e identifi-
catorios que otros significativos mantuvieron
con ellos, desde el comienzo y a lo largo de
diferentes tramos de su vida.
La inteligibilidad se refiere a la consti
tución de los esquemas operativos (o es
tructuras cognoscentes) definidos desde la
psicología genética de Piaget, y al acervo
de saber acumulado por cada sujeto en fun
ción del mundo de la vida del que proviene
y de su trayectoria de vida. Las estructuras
son universales, pero los conocim ientos
construidos por cada sujeto dependen del
mundo de la vida en el que está situado. Un
productor agropecuario puede contar con las
mismas estructuras cognoscentes que un
artesano, o que un comerciante capitalino,
pero el acervo de saber acumulado será
diferente en cada uno de ellos, dado que
pertenecen a diferentes mundos de la vida.
Por otra parte, ese acervo de saber irá va
riando según el trayecto de vida realizado,
razón por la cual corresponde tenerlo en
cuenta en la apreciación de las posibilida
des de los escolares.
Los aspectos estructurales de la Inteligi
bilidad fueron definidos por Piaget sin nin
n carácter evolutivo en su formulación. Por
el contrario, el hecho de construir la estruc
tura práctica de desplazamientos, el agru-
pamiento o la combinatoria con el grupo
cuaternario INRC, siempre fue planteado
como dependiendo de la historia psicogica
de cada sujeto. Esta inteligibilidad se ve
afectada por los aspectos sociales, subjeti
vos y corporales del sujeto agente, no lo
en su situacn actual, sino en funcn de lo
sucedido en su trayectoria de vida, en cuan
to a q aspectos se vieron favorecidos y
cuáles restringidos en las particularidades de
las experiencias vividas y de las vivencias
registradas, facilitando o dificultando el en
tendimiento alcanzado en las diversas cir
cunstancias en las que participó. En todas
ellas existieron relaciones intersubjetivas que
sostuvieron, o no, las acciones comunicativas
indispensables para la constitución de una
inteligibilidad constructora del capital cultu
ral necesario en el campo escolar y social.
Algo que se ve afectado muchas veces, en
nuestra época, por procesos de colonizacn
del mundo de la vida.
Conclusión
Cabe sostener que cuando no existen
las relaciones intersubjetivas que sostengan
las acciones comunicativas encaminadas al
entendimiento y, como consecuencia, per
mitan la construcción de organizadores
psicosociales, termina predominando el acto
sobre la simbolización, lo motor sobre el
lenguaje, la despersonalización sobre una
subjetividad equilibrada psíquica y social
mente, es decir la de un sujeto capaz de
establecer relaciones intersubjetivas salu
dables como condicn necesaria de las ac
ciones encaminadas al entendimiento pro
pias de cualquier instancia educativa.
O rig in a l rec ib id o : 1 6 -1 1 -2 0 0 5
O rig in aI a ce p ta d o : 0 7 -0 4 -2 0 0 6
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Í^V^fía.'ííjj. . Año IV, N° 8, octubre 2006. Pág. 24-34
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